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2 de enero 1959: Hechos

raul-foto-1Amanecía sobre Santiago de cuba cuando en el Parque Céspedes de esta ciudad el Comandante en Jefe Fidel Castro terminaba su discurso ante miles de santiagueros durante el cual proclamó el triunfo de la Revolución Cubana después de un duro y difícil camino, como él señaló en sus palabras.

Poco después Fidel partía al frente de la Caravana de la Libertad del Ejército Rebelde con destino a la capital de la nación, no sin antes recorrer cerca de MIL kilómetros y detenerse en las principales ciudades del país, donde era proclamado por el pueblo.

Mientras tanto, en Santiago de Cuba, convertida provisionalmente en la capital del país, quedaba instalado un Gobierno Revolucionario Provisional encabezado por el Presidente Manuel Urrutia Lleó e integrado por unos 18 miembros del Consejo de Ministros, que poco antes de la medianoche del Primero de Enero juraron sus cargos en la sede del ayuntamiento ante la presencia de Fidel, Raúl y otros altos oficiales del Ejército Rebelde que habían entrado con el Comandante en jefe en la ciudad.

Una decisión importante tomada por el Presidente Urrutia el 2 de enero de 1959, fue declinar a favor del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz la Jefatura de las Fuerzas de tierra, mar y aire, mando que por la Constitución de la República de 1940 le correspondía al primer mandatario de la nación, lo que le permitió al líder de la Revolución tomar algunas medidas con las fuerzas de la derrotada tiranía incorporada a la nueva situación.

En Santiago de Cuba el nuevo Presidente cubano se instaló en la residencia del matrimonio Moliere, ubicada en la calle Aguilera 1303 entre 8 y 9, en el Reparto Santa Bárbara, por lo que ese lugar se convirtió de inmediato en el más concurrido de la ciudad, pues allí acudieron cientos de personas, incluidos algunos extranjeros, para saludar al nuevo mandatario del país.

El 3 de enero, el nuevo Gobierno Revolucionario se estableció en la Biblioteca de la Universidad de Oriente, en Quintero, donde comenzó a ejercer sus funciones, siendo una de sus primeras actividades honrar la memoria del Apóstol José Martí, en el Mausoleo que guarda los restos en el cementerio Santa Ifigenia, donde en horas de la tarde se depositó una ofrenda floral y el Presidente Urrutia pronunció emocionadas palabras.

En recordación a este histórico hecho, cada 2 de enero la Organización de Pioneros José Martí reedita la Caravana de la Libertad con los mejores estudiantes pertenecientes a la misma que partiendo desde el Parque Céspedes efectúan un relevo en cada provincia hasta la llegada a la capital el 8 de enero.

Victoria de Cangamba

Por Armando Fernández Martí

Cuando del 10 de agosto de 1983 mercenarios de la UNITA al servicio de Sudáfrica abandonaban precipitadamente el poblado angolano de Cangamba y sus alrededores, se cumplía una vez más el postulado martiano de que “un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército.

Cangamba era entonces una pequeña aldea situada en el agreste paisaje del sur angolano, al parecer sin objetivo de valor militar alguno, aunque era una región que había tenido que soportar en muchas ocasiones las agresiones directas del ejército sudafricano, en un intento de impedir la independencia de Angola.

En ese lugar se había instalado la bisoña Brigada 32 de las Fuerzas Armadas Populares para la Liberación de Angola, FAPLA, asesorada por 82 cubanos internacionalistas al mando del Teniente Coronel Fidencio González Peraza, cuya principal labor era preparar militarmente a los angolanos para defender ese territorio de agresiones extranjeras.

Sin embargo, el 2 de agosto de 1983 las fuerzas de a UNITA encabezadas por Jonás Savimbi, apoyada por una poderosa agrupación del ejército racista de Sudáfrica se lanzaron contra el poblado de Cangamba con el objetivo de apoderarse de la aldea y proclamara allí una República Negra, que arrebatara a la República Popular de Angola una buena parte del sur de la nació, convirtiéndola además en punta de lanza para futuras agresiones contra e pueblo angolano.

A pesar del poderío militar de a UNITA y la superioridad en hombres, 12 por cada combatiente cubano, la Batalla de Cangamba se prolongó durante siete largos días con sus noches sin que las fuerzas enemigas pudieran tomar el poblado, cuya defensa se convirtió en símbolo de la resistencia y la voluntad de los cubanos y angolanos de no dejarse arrebatar esa aldea a cualquier costo.

Sin agua, sin alimentos y medicinas y casi sin municiones los cubanos y angolanos resistieron todos los ataques de las tropas de a UNITA y del Ejército Sudafricano con morteros, obuses, cañones y tanques entre otros medios, sin que pudieran tomar el poblado y en ocasiones la distancia entre los dos contendientes era apenas de 25 metros.

Desde La Habana, a 10 MIL kilómetros del teatro de operaciones, el Comandante en Jefe Fidel Castro daba instrucciones al mando de las fuerzas internacionalistas cubanas en Angola, decidiéndose el envió de refuerzos por distintas vías, así como una fuerza especial que se transportó en helicópteros hasta a retaguardia del enemigo, en tanto que la aviación apoyaba a los combatientes de Cangamba con operaciones aéreas constantes y precisas sobre las fuerzas de la UNITA y de Sudáfrica.
El 7 de agosto de 1983 el Comandante en Jefe Fidel Castro envió una carta a los combatientes cubanos y angolanos en Cangamba la cual fue leída en las propias trincheras frente al cerco enemigo donde les expresaba, que había seguido hora a hora su heroica resistencia a fuerzas muy superiores prometiéndoles además, que “todos los medios y fuerzas cubanas se emplearán si fuera necesario para liberarlos del cerco enemigo”

Y terminaba la carta de Fidel destacando: “Que Cangamba sea un símbolo imperecedero del valor de los cubanos y angolanos. Que Cangamba sea ejemplo de que la sangre de angolanos y cubanos derramada por la libertad y dignidad de África no ha sido en vano”

El 10 de agosto de 1963 ante la resistencia de los cubanos y angolanos en Cangamba y los estragos causados por nuestra aviación a las fuerzas de la UNITA y de Sudáfrica estas abandonaban ese territorio precipitadamente. Se frustraba así la pretendida República Negra de Savimbi, y la victoria de esta batalla contribuyó sin dudas, a la futura eliminación del colonialismo en África Austral y de la erradicación del odioso régimen del Apartheid, contribuyendo así mismo a la independencia del pueblo de Namibia.