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Guillermo Moncada, El Coloso de Ébano

José Guillermo Veranes  fue uno de esos hombres que nació para ser gigante, no sólo por su estatura sino por su arrojo, honor y dignidad y méritos revolucionarios. Tenía 27 años cuando el alzamiento de La Demajagua y dejó el oficio de carpintero, para incorporarse a las filas insurgentes donde en poco tiempo ganó los grados militares por su valentía.

Al terminar la Guerra de los 10 Años, Guillermón (como así le llamaban),  era Brigadier y había participado en más de un centenar de combates a las órdenes de Máximo Gómez y Antonio Maceo.

Al producirse el Pacto del Zanjón, Moncada estaba bajo el mando del Titán de Bronce y lo secundó en la célebre Protesta de Baraguá, como uno de sus hombres de confianza. La terminación de la Guerra de los 10 Años no fue para Guillermón una tregua, pues en agosto de 1869 tomó las armas nuevamente al estallar la llamada Guerra Chiquita.

Fracasado ese movimiento, Moncada fue enviado a prisión en las Islas Baleares, de donde regresa en 1886, para proseguir la actividad revolucionaria y por ello, cae preso nuevamente y es recluido por seis meses en el Cuartel Reina Mercedes, de Santiago de Cuba, que después, en la pseudo-república llevara su nombre.

Por sus méritos y experiencia militar, José Martí lo designa junto a Bartolomé Masó, para encabezar el movimiento revolucionario en Oriente y bajo su mando, se produce el alzamiento armado del 24 de febrero de 1895. Aunque muy enfermo de tuberculosis, Guillermón vuelve a la manigua y ese día ataca al poblado de Dos Caminos de San Luis, para proveerse de armas y municiones.

Pero la terrible enfermedad que lo minaba pudo más que la voluntad de este “Coloso de Ébano” y el 5 de abril de 1895, a poco más de un mes de iniciada la “guerra necesaria”, deja de existir.

Con su muerte la Revolución perdió a uno de sus más capaces jefes militares y la guerra a uno de sus más extraordinarios combatientes. Guillermón acostumbraba a decir: “Mi brazo de negro y mi corazón de cubano tienen fe en la victoria”.  A 118 años de su muerte el pueblo le recuerda ofreciéndole como homenaje la victoria que él tanto quiso.

Avance impetuoso del Ejército Rebelde en oriente y centro del país

Hotel Palma, donde se hospedaban los soldados de BatistaEl 23 de diciembre de 1958, hace 54 años, fuerzas combinadas del I, II y III Frentes del Ejército Rebelde, comenzaron el ataque a Palma Soriano, una de las cuidades más importantes del oriente cubano, situada a sólo 46 kilómetros de Santiago de Cuba y considerada como la retaguardia de esa capital por la Carretera Central.

Los detalles del ataque a Palma Soriano se habían ultimado el día antes, 22 de diciembre, en el lugar conocido por El Tamarindo, cercano a esa ciudad y en una reunión que sostuvieron los jefes de los tres frentes, el Comandante en Jefe Fidel Castro del I y los Comandantes Raúl Castro y Juan Almeida del II y III, respectivamente.

El ataque a Palma Soriano, donde se unieron por primera vez las fuerzas de los tres frentes, comenzó con un disparo de bazooka a la estación de la policía de esa ciudad y posteriormente, comenzó a combatirse prácticamente casa por casa, pues la dictadura tenía concentrado en ese lugar, más de 350 efectivos que además contaban con el apoyo de la aviación que bombardeó y ametralló los lugares donde se combatía sin importarle el número de víctimas inocentes que pudiera causar.

Por otra parte, ese propio 23 de diciembre de 1958 tropas de la Columna 8 al mando del Comandante Che Guevara y fuerzas del directorio Revolucionario liberan a la ciudad de Sancti Spíritus en el centro del país y la declaran territorio libre de Cuba.

Ya el día 18 las tropas al mando del Che habían liberado la ciudad de Fomento, también en la provincia de Las Villas, con lo cual había comenzado en el territorio central del país, la ofensiva final contra la dictadura de Fulgencio Batista por parte de las fuerzas revolucionarias que combatían en esa región.

De igual forma, el 20 de diciembre, tropas rebeldes de la Columna 2 Antonio Maceo, al mando del Comandante Camilo Cienfuegos, tomaron la localidad villareña de Mayajigua, e iniciaron la marcha rumbo a Yaguajay, donde se escribirían páginas gloriosas de heroismo, en tanto que las fuerzas del Che ese mismo día, iniciaron acciones sobre los poblados de Guayo y Cabaiguán en su avance hacia la ciudad de Santa Clara, considerada entonces el bastión de la dictadura en el terriotiro central del país.