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Inicio de la Batalla de Guisa, la más importante del Ejército Rebelde

La más importante batalla llevada a cabo por el Ejército Rebelde durante la etapa de liberación nacional se desarrolló entre el 20 y el 30 de noviembre de 1958 en los alrededores del poblado de Guisa, en la actual provincia de Granma.

El mérito histórico de la misma radica en ser la última que libró el Ejército Rebelde en las montañas de la Sierra Maestra y cuya victoria 10 días después, marcó el inicio de la Gran Batalla de Oriente, con el propósito de tomar la provincia de ese nombre, la más extensa del país, ponerla bajo el dominio de las fuerzas insurrectas y asestarle el golpe final a la dictadura de Fulgencio Batista, que durante 7 años había mantenido el poder en la nación.

Guisa era entonces un pequeño poblado serrano ubicado a poco más de 12 kilómetros de Bayamo, una de las ciudades más importantes de la antigua provincia de Oriente, que el régimen tiránico había convertido en el puesto de mando de operaciones contra la Sierra Maestra y donde había concentrado a más de 5 mil soldados dotados de los más modernos medios de guerra entre tanques, cañones, obuses y morteros, además del apoyo de la aviación y helicópteros de combate.

La batalla de Guisa se inició sobre las 8 y 30 de la mañana del 20 de noviembre de 1958, dirigida personalmente por el Comandante en Jefe, Fidel Castro, al frente de unos 200 combatientes del Ejército Rebelde, integrantes de la Columna UNO José Martí, así como de dos pelotones del Tercer Frente y una escuadra femenina del Pelotón Mariana Grajales.

Este día, los rebeldes destrozaron una patrulla enemiga de los alrededores de Guisa, derribaron una avioneta y rechazaron un primer refuerzo del ejército enviado desde Bayamo, pues para el régimen resultaba necesario no dejarse arrebatar este punto, vital para continuar sus operaciones contra la Sierra Maestra, aunque ya esta no constituiría a partir de ese momento, el escenario principal de las acciones insurgentes.

En los días sucesivos se prolongaron los combates en los alrededores de Guisa donde fueron rechazados 9 refuerzos enviados para contrarrestar el ataque rebelde, hasta que el 30 de noviembre fue ocupado el cuartel de la localidad, obteniéndose así la victoria que marcó el principio del fin de la dictadura batistiana.

La Batalla de Las Mercedes

Por Armando Fernández Martí

Después de siete días de cruentos e ininterrumpidos combates, el 6 de agosto de 1958, hace hoy 55 años, el ejército de la tiranía batistiana abandonó precipitadamente el poblado de Las Mercedes, última posición que le quedaba al régimen dictatorial en la Sierra Maestra, después de la Ofensiva General de Verano lanzada contra el Primer Frente del Ejército Rebelde con el objetivo de aniquilarlo.

Y fue precisamente por Las Mercedes por donde comenzó la ofensiva batistiana el 25 de mayo de 1958, cuando efectivos de los Batallones 17 y 20, unos 400 soldados, ocuparon ese poblado serrano, no sin antes combatir duramente contra una escuadra rebelde de poco más de 12 hombres que le provocó numerosas bajas.

En esta ocasión, el Ejército Rebelde estableció un cerco alrededor de Las Mercedes con el propósito de que los batallones acorralados allí no pudieran recibir ningún tipo de refuerzo ni tampoco sus soldados pudieran escapar, a no ser para rendirse a los insurgentes.

En Las Mercedes, los soldados del régimen contaban para su defensa con modernos y numerosos recursos bélicos, entre ellos tanques, morteros y obuses, además de tener de forma permanente el apoyo de la aviación batistiana que realizaba varias incursiones aéreas al día sobre las posiciones rebeldes.

Las fuerzas guerrilleras participantes directamente en el cerco a las tropas del ejército en Las Mercedes, estaban al mando del Comandante Ernesto Che Guevara, contando con una vanguardia de 20 hombres dirigida por Camilo Cienfuegos y varias escuadras y pelotones que encabezaban valerosos capitanes como Guillermo García, Lalo Sardiñas, Raúl Castro Mercader, entre otros.

Los tres últimos días del cerco a las tropas acorraladas en Las Mercedes sin que estas pudieran recibir refuerzo por ninguna vía, precipitaron que en la tarde del 6 de agosto de 1958, el jefe del Batallón 17, Comandante Corso y sus tropas abandonaran precipitadamente ese lugar, quedando la Sierra Maestra libre de efectivos de la dictadura batistiana.

El saldo de esta batalla para el ejército fue de 24 muertos e incalculable número de heridos, mientras que los rebeldes lamentaron la muerte de 8 combatientes y 17 heridos. El número de armas capturadas no fue significativo. Así concluyó con más pena que gloria la gran Ofensiva de verano del régimen de Batista para aniquilar al Ejército Rebelde y su Comandante en Jefe en la Sierra Maestra, dando paso así a la contraofensiva que le condujo a la victoria del Primero de Enero de 1959.