Archivo de la categoría: General

18 de abril: Día del tanquista

Apenas unas horas después de llegar los mercenarios por varios puntos de la Bahía de Cochinos, en el Campamento de Managua, en La Habana, se recibe la orden de que los tanques debían partir con destino a la zona de fuego.

En esos momentos, los tanquistas apenas habían recibido sus primeras instrucciones sobre los recién llegados tanques T-34 y SAU-100, soviéticos. No obstante, en las primeras horas de la mañana del día 17 de abril de 1961, unos quince tanques estaban listos para partir, pero de ellos sólo cinco pudieron hacerlo, debido a no existir suficientes medios para su traslado a la línea de fuego

En el camino, los tanquistas, tres por cada máquina, recibieron las últimas instrucciones sobre el manejo y conducción de los mismos y que las prácticas de tiro las harían por primera vez en el fragor de la lucha.

Al anochecer del 17 de abril llegan los cinco tanques a la zona de fuego, donde el propio Comandante en Jefe les ordena avanzar hacia Playa Larga y tomar ese punto, para obligar a los mercenarios que allí resistían a replegarse hacia Bahía de Cochinos, hoy Playa Girón.

De noche los tanques cubanos comenzaron su misión batiéndose contra las fuerzas mercenarias avanzando durante todo el día 18 hacia el lugar indicado por Fidel, llegando algunos de ellos, incluso, a sobrepasar la línea enemiga.

De esa forma, los tanquistas apoyaron a las fuerzas de infantería que el propio día 18 de abril tomaron Playa Larga desalojando a los mercenarios de ese importante punto.

Prácticamente puede decirse que las fuerzas blindadas cubanas nacieron en el fragor de la contienda, constituyendo uno de los más importantes eslabones de la victoria de las Fuerzas Revolucionarias en Playa Girón, victoria que se proclamaría al siguiente día, 19 de abril, precisamente con el disparo hecho por el Comandante en Jefe Fidel Castro desde uno de estos tanques, para hundir uno de los buques mercenarios.

Por el honor y la gloria conquistadas en Girón, los tanquistas cubanos celebran hoy su día. Hasta ellos llegue en esa fecha el tributo de su pueblo y la confianza de que siempre serán como aquellos que hace 56 años se batieron y ofrendaron sus vidas por el Socialismo.

Baraguá, la lección de Maceo perdura en su pueblo

f0081425El General Antonio Maceo es el arquetipo de la combatividad inquebrantable. Es también símbolo supremo de la disciplina. Al Titán de Bronce que encarnó como nadie el sentimiento y la personalidad del cubano no se le puede encontrar por mucho que se busque la más mínima vinculación con ninguno de los errores que debilitaron las filas insurrectas en el transcurso de la Guerra de los 10 años.

Pero fue sobre todo en la Protesta de Baraguá, cuando el General mulato, espejo y latido de las más modestas y mayoritarias capas sociales de su época, se hizo definitivamente hombre de todos los tiempos al agregar a sus ya legendarios méritos de soldado, la condición de representante lúcido y visionario del interés político y revolucionario del pueblo.

Comprendió Maceo que frente al ominoso Pacto del Zanjón era forzoso mantener viva en Oriente la insurrección si otra cosa no podía hacerse para salvarla después del traidor acuerdo firmado el 10 de febrero de 1978 entre Martínez Campos y los representantes de la disuelta Cámara del Gobierno Civil.

A Mangos de Baraguá llegó Martínez Campos con la convicción de que completaría lo poco que le faltaba para coronar su triunfante programa pacificador. Durante la entrevista el General Antonio como si estuviera en la posición de vencedor, le exigió a Campos dos cosas: la independencia de Cuba y la completa abolición de la esclavitud.

No hubo acuerdos. España no cedería ni un ápice en lo pactado en el Zanjón, ni aceptaba condiciones algunas por parte de los cubanos.

Martínez Campos trató de que Maceo leyera el documento firmado para la paz, pero el Titán de Bronce, conocedor ya del funesto Pacto le dijo: “Guarde usted ese documento”. El General español entre asombrado y airado le contestó: “Entonces, no nos entendemos”. A lo que el Titán de Bronce replicó: “¡No! ¡No nos entendemos!”

Con ese gesto el General Antonio no sólo salvó la Revolución sino que elevó al máximo la dignidad de los cubanos dándole a entender a España que si en el Zanjón hubo traidores que se doblegaron, en Baraguá sobraba el coraje para luchar muchos años más hasta lograr la independencia deseada.

139 años después la lección de Maceo perdura en su pueblo heroico y quien quiera pertenece a él con derecho moral debe ser capaz de levantarse junto a la memoria del Titán. Jamás un cubano verdadero será infiel al ejemplo de Baraguá.