Archivo por meses: Febrero 2014

Honor y Gloria al padre de todos los cubanos

Carlos_Manuel_de_CespedesLa muerte de Carlos Manuel de Céspedes el 27 de febrero de 1874, en San Lorenzo, Sierra Maestra, más que una triste realidad fue una marga tragedia, no sólo por la desaparición física del Héroe, posible en cualquier guerra, sino porque fue abandonado a su suerte y a merced del enemigo y la traición.

Céspedes había llegado a la apartada prefectura de San Lorenzo el 23 de enero de 1874 y sin una escolta que le protegiera, y un mes y cuatro días después cayó defendiéndose como pudo, con un revólver, frente a los efectivos del Batallón de San Quintín, uno de los mejores de España en la región oriental.

Durante los días que permaneció en San Lorenzo no fueron pocas las penurias que tuvo que soportar aquel hombre, que había dejado su cómoda vida de hacendado, su prestigioso bufete de abogado en Bayamo y su familia, todo por la Patria que así lo exigió, al echarse sobre sus hombros la responsabilidad de darle la independencia a la isla.

Había solicitado insistentemente del Gobierno Civil en Armas se le permitiera salir del país para reunirse con su esposa, Ana de Quesada y sus hijos mellizos a los que sólo conocía por fotos. Pero nunca se le permitió ese deseo. Lo preferían muerto, olvidado, relegado y humillado, Ese era el pago a su sacrificio.

No obstante, al ser sorprendido por los soldados españoles aquel 27 de febrero de 1874, Carlos Manuel de Céspedes se batió con ellos valientemente, hasta que una bala le partió el corazón en dos y rodó por un áspero barranco. No se rindió y llevó hasta sus últimas consecuencias aquel grito que un día estremeció la Patria: ¡Independencia o Muerte!

Así le recordamos los cubanos de hoy, los hijos de siempre al Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, al cumplirse este 27 de febrero el aniversario 140 de su gloriosa muerte.

Entrevista a Fidel en la Sierra Maestra Matthews

17feb.matthewsDespués del azaroso desembarco de la expedición del Granma, el 2 de diciembre de 1956, de la fatídica emboscada tres días después en Alegría de Pío y del asesinato de 17 revolucionarios en las jornadas siguientes, la dictadura de Fulgencio Batista circuló por Cuba y el mundo la noticia de que el grupo de insurgentes había sido liquidado y muerto su cabecilla el Doctor Fidel Castro.

Pero esa noticia se desmoronó como castillo de naipes apenas dos meses y medio después, cuando el periodista norteamericano Herbert L. Matthews, reportero del periódico The New York Times se entrevistó con el Comandante en Jefe Fidel Castro en la Sierra Maestra, el 17 de febrero de 1957 y el 24 de ese propio mes el influyente diario publicaba el primero de tres reportajes bajo el título: “Visita al rebelde cubano en su refugio”

La entrevista entre Matthews y Fidel se realizó en la finca del campesino Epifanio Díaz, en la zona del Jíbaro, donde el líder revolucionario expuso al reportero del Times detalles de la lucha guerrillera durante los 79 días transcurridos desde la llegada del Granma a la Isla y el desconocimiento existente acerca de la lucha, por lo que Fidel le dijo: “Ustedes serán los primeros en hablar de nosotros”

“Batista, señaló el Comandante en Jefe, tiene tres mil hombres sobre las armas contra nosotros. El ejército opera en columnas de 200 hombres, nosotros en grupos de 10 a 40. Es una batalla contra el tiempo y esta está a nuestro favor”, sin embargo al momento de realizarse esa entrevista, el núcleo guerrillero era de sólo 18 hombres armados, aunque ya habían librado sus dos primeros combates victoriosos en Río La Plata y Llanos del Infierno.

Esa entrevista entre el reportero del The New York Times y Fidel finalizó a media mañana del 17 de febrero de 1957, hace hoy 57 años. Las notas y fotos tomadas por Matthews en la Sierra Maestra fueron sacadas de Cuba el día 19 y el 24 de febrero se publicó el primero de los tres reportajes en el influyente diario estadounidense, dando a conocer al mundo que la Revolución Cubana estaba en marcha y su líder al frente de la guerrilla.

La dictadura de Batista trató de desmentir lo publicado por el Times, sin embargo, la verdad era tan evidente que nada ni nadie pudo rebatir lo reportado por Herbert L. Matthews, por el prestigio que tenían en el mundo tanto el reportero como el periódico norteamericano The New York Times.