Archivo por meses: Agosto 2013

La Batalla de Las Mercedes

Por Armando Fernández Martí

Después de siete días de cruentos e ininterrumpidos combates, el 6 de agosto de 1958, hace hoy 55 años, el ejército de la tiranía batistiana abandonó precipitadamente el poblado de Las Mercedes, última posición que le quedaba al régimen dictatorial en la Sierra Maestra, después de la Ofensiva General de Verano lanzada contra el Primer Frente del Ejército Rebelde con el objetivo de aniquilarlo.

Y fue precisamente por Las Mercedes por donde comenzó la ofensiva batistiana el 25 de mayo de 1958, cuando efectivos de los Batallones 17 y 20, unos 400 soldados, ocuparon ese poblado serrano, no sin antes combatir duramente contra una escuadra rebelde de poco más de 12 hombres que le provocó numerosas bajas.

En esta ocasión, el Ejército Rebelde estableció un cerco alrededor de Las Mercedes con el propósito de que los batallones acorralados allí no pudieran recibir ningún tipo de refuerzo ni tampoco sus soldados pudieran escapar, a no ser para rendirse a los insurgentes.

En Las Mercedes, los soldados del régimen contaban para su defensa con modernos y numerosos recursos bélicos, entre ellos tanques, morteros y obuses, además de tener de forma permanente el apoyo de la aviación batistiana que realizaba varias incursiones aéreas al día sobre las posiciones rebeldes.

Las fuerzas guerrilleras participantes directamente en el cerco a las tropas del ejército en Las Mercedes, estaban al mando del Comandante Ernesto Che Guevara, contando con una vanguardia de 20 hombres dirigida por Camilo Cienfuegos y varias escuadras y pelotones que encabezaban valerosos capitanes como Guillermo García, Lalo Sardiñas, Raúl Castro Mercader, entre otros.

Los tres últimos días del cerco a las tropas acorraladas en Las Mercedes sin que estas pudieran recibir refuerzo por ninguna vía, precipitaron que en la tarde del 6 de agosto de 1958, el jefe del Batallón 17, Comandante Corso y sus tropas abandonaran precipitadamente ese lugar, quedando la Sierra Maestra libre de efectivos de la dictadura batistiana.

El saldo de esta batalla para el ejército fue de 24 muertos e incalculable número de heridos, mientras que los rebeldes lamentaron la muerte de 8 combatientes y 17 heridos. El número de armas capturadas no fue significativo. Así concluyó con más pena que gloria la gran Ofensiva de verano del régimen de Batista para aniquilar al Ejército Rebelde y su Comandante en Jefe en la Sierra Maestra, dando paso así a la contraofensiva que le condujo a la victoria del Primero de Enero de 1959.

A 68 años de la masacre de Hiroshima

Hoy se cumple el aniversario 68 en que en la mañana de aquel 6 de agosto, Estados Unidos lanzaba sobre Hiroshima la primera bomba nuclear de la historia. Desde ese momento los japoneses experimentaban mucho temor e incertidumbre ante la posibilidad de un nuevo ataque.

La primera bomba que cayó sobre Hiroshima era de 3 metros de largo y cuatro toneladas y media de peso y estalló, precisamente, sobre el Hospital Shima, levantando una temperatura de un millón de grados centígrados, matando de inmediato a más de 70 mil personas que se volatizaron y sólo dejaron sobre la tierra sus sombras. En tres kilómetros a la redonda nada quedó.

Aquel ataque nuclear no estaba justificado, ya Japón había sido derrotado en todos los frentes de batalla durante la II Guerra Mundial.

Estados Unidos sólo quería demostrar a la humanidad que ya poseían un arma tremendamente mortífera y estaba dispuesto a usarla donde y cuántas veces fuera necesario.

Para que se tenga una idea del daño causado con esta maligna acción, además de los 70 mil muertos, unas horas antes del Aniversario 58 de la caída de la bomba atómica en Hiroshima, la publicación de un nuevo estudio sobre el tema levantó algunos temores entre los supervivientes de aquella catástrofe, ya que el mismo aseguraba que algunas dosis de radiación podrían haber sido subestimadas.

Los nuevos datos aportaron por primera vez una clara medida respecto a las dosis de neutrones en los supervivientes de Hiroshima, según reveló Tore Trasume, de la Universidad de UTA en Salt Lake City, quien encabezó la investigación. Los supervivientes de la bomba de Hiroshima, lanzada el 6 de agosto de 1945 fueron expuestos a dos tipos de radiación, los rayos gamma y los neutrones.

A más de seis décadas de aquella catástrofe nuclear, aún siguen apareciendo secuelas en los habitantes del lugar, los cuales padecen de diferentes enfermedades y que aún cobra miles de víctimas muriendo de diferentes tipos de cáncer, fragilidad de los huesos, tuberculosis, entre otros padecimientos.

Un día como hoy, 6 de agosto, miles de japoneses rinden homenaje en Hiroshima a las víctimas de aquel genocidio nuclear, clamando por la paz que necesita la humanidad, porque el peligro de una guerra nuclear está latente y las armas prestas a caer en cualquier punto del orbe por la política chantajista e irracional de los mismos que entonces ordenaron los ataques atómicos contra la inocente población japonesa.