Victoria de Cangamba

Por Armando Fernández Martí

Cuando del 10 de agosto de 1983 mercenarios de la UNITA al servicio de Sudáfrica abandonaban precipitadamente el poblado angolano de Cangamba y sus alrededores, se cumplía una vez más el postulado martiano de que “un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército.

Cangamba era entonces una pequeña aldea situada en el agreste paisaje del sur angolano, al parecer sin objetivo de valor militar alguno, aunque era una región que había tenido que soportar en muchas ocasiones las agresiones directas del ejército sudafricano, en un intento de impedir la independencia de Angola.

En ese lugar se había instalado la bisoña Brigada 32 de las Fuerzas Armadas Populares para la Liberación de Angola, FAPLA, asesorada por 82 cubanos internacionalistas al mando del Teniente Coronel Fidencio González Peraza, cuya principal labor era preparar militarmente a los angolanos para defender ese territorio de agresiones extranjeras.

Sin embargo, el 2 de agosto de 1983 las fuerzas de a UNITA encabezadas por Jonás Savimbi, apoyada por una poderosa agrupación del ejército racista de Sudáfrica se lanzaron contra el poblado de Cangamba con el objetivo de apoderarse de la aldea y proclamara allí una República Negra, que arrebatara a la República Popular de Angola una buena parte del sur de la nació, convirtiéndola además en punta de lanza para futuras agresiones contra e pueblo angolano.

A pesar del poderío militar de a UNITA y la superioridad en hombres, 12 por cada combatiente cubano, la Batalla de Cangamba se prolongó durante siete largos días con sus noches sin que las fuerzas enemigas pudieran tomar el poblado, cuya defensa se convirtió en símbolo de la resistencia y la voluntad de los cubanos y angolanos de no dejarse arrebatar esa aldea a cualquier costo.

Sin agua, sin alimentos y medicinas y casi sin municiones los cubanos y angolanos resistieron todos los ataques de las tropas de a UNITA y del Ejército Sudafricano con morteros, obuses, cañones y tanques entre otros medios, sin que pudieran tomar el poblado y en ocasiones la distancia entre los dos contendientes era apenas de 25 metros.

Desde La Habana, a 10 MIL kilómetros del teatro de operaciones, el Comandante en Jefe Fidel Castro daba instrucciones al mando de las fuerzas internacionalistas cubanas en Angola, decidiéndose el envió de refuerzos por distintas vías, así como una fuerza especial que se transportó en helicópteros hasta a retaguardia del enemigo, en tanto que la aviación apoyaba a los combatientes de Cangamba con operaciones aéreas constantes y precisas sobre las fuerzas de la UNITA y de Sudáfrica.
El 7 de agosto de 1983 el Comandante en Jefe Fidel Castro envió una carta a los combatientes cubanos y angolanos en Cangamba la cual fue leída en las propias trincheras frente al cerco enemigo donde les expresaba, que había seguido hora a hora su heroica resistencia a fuerzas muy superiores prometiéndoles además, que “todos los medios y fuerzas cubanas se emplearán si fuera necesario para liberarlos del cerco enemigo”

Y terminaba la carta de Fidel destacando: “Que Cangamba sea un símbolo imperecedero del valor de los cubanos y angolanos. Que Cangamba sea ejemplo de que la sangre de angolanos y cubanos derramada por la libertad y dignidad de África no ha sido en vano”

El 10 de agosto de 1963 ante la resistencia de los cubanos y angolanos en Cangamba y los estragos causados por nuestra aviación a las fuerzas de la UNITA y de Sudáfrica estas abandonaban ese territorio precipitadamente. Se frustraba así la pretendida República Negra de Savimbi, y la victoria de esta batalla contribuyó sin dudas, a la futura eliminación del colonialismo en África Austral y de la erradicación del odioso régimen del Apartheid, contribuyendo así mismo a la independencia del pueblo de Namibia.

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