Archivo por días: 04/05/2013

Guillermo Moncada, El Coloso de Ébano

José Guillermo Veranes  fue uno de esos hombres que nació para ser gigante, no sólo por su estatura sino por su arrojo, honor y dignidad y méritos revolucionarios. Tenía 27 años cuando el alzamiento de La Demajagua y dejó el oficio de carpintero, para incorporarse a las filas insurgentes donde en poco tiempo ganó los grados militares por su valentía.

Al terminar la Guerra de los 10 Años, Guillermón (como así le llamaban),  era Brigadier y había participado en más de un centenar de combates a las órdenes de Máximo Gómez y Antonio Maceo.

Al producirse el Pacto del Zanjón, Moncada estaba bajo el mando del Titán de Bronce y lo secundó en la célebre Protesta de Baraguá, como uno de sus hombres de confianza. La terminación de la Guerra de los 10 Años no fue para Guillermón una tregua, pues en agosto de 1869 tomó las armas nuevamente al estallar la llamada Guerra Chiquita.

Fracasado ese movimiento, Moncada fue enviado a prisión en las Islas Baleares, de donde regresa en 1886, para proseguir la actividad revolucionaria y por ello, cae preso nuevamente y es recluido por seis meses en el Cuartel Reina Mercedes, de Santiago de Cuba, que después, en la pseudo-república llevara su nombre.

Por sus méritos y experiencia militar, José Martí lo designa junto a Bartolomé Masó, para encabezar el movimiento revolucionario en Oriente y bajo su mando, se produce el alzamiento armado del 24 de febrero de 1895. Aunque muy enfermo de tuberculosis, Guillermón vuelve a la manigua y ese día ataca al poblado de Dos Caminos de San Luis, para proveerse de armas y municiones.

Pero la terrible enfermedad que lo minaba pudo más que la voluntad de este “Coloso de Ébano” y el 5 de abril de 1895, a poco más de un mes de iniciada la “guerra necesaria”, deja de existir.

Con su muerte la Revolución perdió a uno de sus más capaces jefes militares y la guerra a uno de sus más extraordinarios combatientes. Guillermón acostumbraba a decir: “Mi brazo de negro y mi corazón de cubano tienen fe en la victoria”.  A 118 años de su muerte el pueblo le recuerda ofreciéndole como homenaje la victoria que él tanto quiso.