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En Cuba un Día Internacional del Estudiante diferente

Hace 73 años, el 17 de noviembre de 1939, las hordas nazis de Adolfo Hitler, asesinaron en Praga, Checoslovaquia, a nueve estudiantes universitarios que protestaban contra los fascistas que habían invadido ese país europeo.

En recordación a ese infame hecho se celebra en esta fecha, El Día Internacional del estudiante, jornada que en Cuba adquiere un carácter festivo por ser en este país donde se han alcanzado los más nobles propósitos educacionales a que puede aspirar el ser humano.

Tanto es así, que nuestra pequeña isla del Caribe, pobre y subdesarrollada, puede mostrarle hoy al mundo el mejor sistema educacional a nivel planetario y donde niños, adolescentes, jóvenes y hasta adultos mayores, tienen garantizada una escuela, un aula, un maestro o profesor y todo de forma gratuita.

Y por si esto fuera poco, miles de jóvenes de otros países subdesarrollados del mundo estudian en Cuba, también de forma gratuita y de ellos muchos se forman como médicos en las Escuelas Latinoamericanas y Caribeñas de Medicina, un proyecto sin precedentes en la historia de este pueblo.

Sin embargo, la realidad en el resto del mundo es bastante distinta, pues en muchos países pobres la educación es un lujo porque en el mundo millones de niños y adolescentes, sólo de la enseñanza primaria, carecen de escuelas con mínimas condiciones para el estudio, mientras que menos del 75 por ciento de los escolarizados no llegan a alcanzar el quinto grado.

A ello habría que agregarles que millones de infantes se ven obligados a trabajar para contribuir al sustento familiar debiendo retirarse de los estudios desde edades muy tempranas, además de los que, sobre todo niñas, son obligadas a ejercer la prostitución y los centenares de miles que en África, por ejemplo, son enrolados en los ejércitos para participar en las guerras intestinas que minan ese continente.

Es por eso, que en una fecha como la de hoy, Día Internacional del Estudiante, nuestros niños, adolescentes y jóvenes se sienten orgullosos de vivir en un país como Cuba, donde la educación ocupa un primer lugar y es tarea obligada del Estado Socialista garantizar que todos sus hijos tengan los medios para educarse, por el futuro de la Patria.

Después del paso de Sandy

La falta de electricidad y de conectividad nos había impedido hasta ahora abordar el tema más importante de las últimas semanas para los medios de difusión en Cuba y particularmente, en Santiago de Cuba, ciudad que fue azotada en la madrugada del 25 de noviembre por el huracán Sandy con vientos sostenidos de más de 100 kilómetros por hora y rachas de hasta 165 kilómetros.

Puede decirse con toda seguridad que las imágenes apreciadas por los santiagueros en esa fatídica mañana del 25 de noviembre fueron dramáticas porque en poco más de tres horas los azotes de Sandy prácticamente devastaron la ciudad, derribando miles de árboles, postes eléctricos y telefónicos, cristales de comercios e instituciones, así como miles de viviendas con derrumbe total o parcial, fundamentalmente los techos de zinc o tejas y lo mas lamentable, la pérdida de 9 vidas humanas, incluyendo un niño de apenas meses de nacido.

Pero si un huracán de viento y lluvia devastó la ciudad de Santiago de Cuba, otro huracán más poderoso de voluntad y heroísmo, tan solo unas horas después, se dio a la tarea de la recuperación y hoy, transcurridos 18 días, puede asegurarse que Santiago de Cuba ,como el ave fénix ha renacido de sus cenizas y muestra una imagen distinta a la del 25 de noviembre, mientras que su gente irradia optimismo con la certeza de que en breve tiempo la ciudad volverá a ser la de siempre: alegre, hospitalaria y heroica.

Miles de cubanos de otras regiones del país acudieron de inmediato a Santiago de Cuba para cooperar con su pueblo a la recuperación de los daños causados por este ciclón y han trabajado y trabajan durante largas jornadas en las avería eléctricas y telefónicas en casi todos los barrios de la ciudad, devolviéndoles esos importantes servicios a la población en tiempo record, aunque todavía la labor seguirá siendo ardua por varios días más.

Mención de honor merecen los combatientes del Ejército Oriental que por miles han tenido la misión de limpiar de restos de árboles, escombros y otros desechos dejados por el paso del ciclón y gracias al esfuerzo de estos soldados de la Revolución, hoy Santiago puede mostrar una nueva imagen.

La solidaridad tampoco ha faltado y numerosos mensajes de aliento han sido recibidos en la provincia y muchos países, encabezados por Venezuela han hecho llegar a los santiagueros ayuda material para contribuir a mitigar un tanto las pérdidas causadas por el poderoso huracán Sandy, que será a partir de ahora de triste recordación para los santiagueros y los hermanos de otras provincias orientales afectadas como Guantánamo y Holguín.

No puede decirse que el huracán Sandy ya es historia, porque el capítulo final lo está escribiendo todavía el pueblo y demás cubanos que nos acompañan, pero puedo estar segura que el final será de victoria en la épica batalla de que Santiago vuelva a ser la ciudad heroica de todos los cubanos.