Archivo por meses: Enero 2012

Primera victoria del Ejército Rebelde en el Combate de La Plata

Se cumplen hoy 55 años de aquel 17 de enero de 1956 cuando el núcleo inicial del Ejército Rebelde, integrado por 32 combatientes, obtuvo su primera victoria contra un objetivo militar de la dictadura al atacar, tomar e incendiar el pequeño cuartel de madera y techo de zinc, ubicado en las proximidades de la desembocadura del Río La Plata, en la Sierra Maestra.

Este cuartelito tenía una guarnición de 13 hombres entre soldados y marinos, mientras que los rebeldes que participaron en el ataque fueron 22, pues las armas disponibles no alcanzaban para todos los combatientes, entre los cuales se encontraban 18 expedicionarios del Granma y el resto eran campesinos incorporados a la guerrilla y refuerzos enviados desde Manzanillo por el Movimiento 26 de Julio.

El ataque al Cuartel de La Plata se inició sobre las 2 y 30 de l madrugada del 17 de enero de forma sorpresiva, lo que de inmediato dio cierta ventaja a los insurgentes, pero pasado los primeros minutos la resistencia se hizo tenaz y hubo que combatir con bravura contra los efectivos del régimen.

Divididos en cuatro grupos los rebeldes avanzaron hacia la pequeña instalación sin que los militares se rindiesen, por lo que el combate se mantuvo durante cuarenta minutos, no obstante que el Jefe de la Guarnición huyó desde el primer momento hacia el monte logrando escapar.

El saldo de este primer combate por parte del Ejército fue de 2 muertos, 5 heridos (tres fallecidos después), y 2 soldados prisioneros. Los atacantes no tuvieron bajas y si lograron capturar una decena de armas, unos mil tiros y algunos avituallamientos y comida.

Cabe destacar que en medio del combate fue ejecutado por los rebeldes uno de los mayorales de la zona, Chicho Osorio, quien fue apresado poco antes de la acción, sobre cuyos hombros pesaban algunos crímenes de campesinos y él mismo confesó haber denunciado a expedicionarios del Granma y calzaba unas botas mejicanas pertenecientes a uno de ellos.

Tras el combate Fidel conversó con los prisioneros y heridos y los felicitó por el coraje mostrado durante el enfrentamiento. Posteriormente los dejó en libertad y ordenó entregarle la medicina disponible para la cura de los lesionados.

A las 4 y 30 de la madrugada la pequeña columna guerrillera emprendió nuevamente el camino de las montañas con destino a Palma Mocha, donde instalaron campamento. Con esta victoria se desmintió lo dicho por el tirano Batista de que tras desembarcar los expedicionarios habían sido exterminados y muerto su Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Ese día, el entonces Capitán Raúl Castro anotó en su diario: “Desde lo lejos, se veía arder sobre e cuartel de la opresión, las llamas de la libertad. Algún día no lejano sobre esas cenizas levantaremos escuelas”

En el área del Consejo Popular de La Plata, en el municipio de Guamá, en la provincia de Santiago de Cuba, existen hoy seis escuelas dotadas de los más modernos medios para la enseñanza de los pequeños de la zona, además de tres comunidades con unas doscientas viviendas.

Rubén Martínez Villena, tus ideas y simiente continuan irradiando

Con los pulmones destrozados por la tuberculosis, el 16 de enero de 1934 falleció en el Sanatorio “La Esperanza”, de La Habana, el destacado intelectual, revolucionario, comunista, antimperialista y líder obrero, Rubén Martínez Villena, a la edad de 35 años.

Había nacido el 20 de diciembre de1899 en Alquizar, La Habana, e irrumpió en la vida política del país en MIL 923 cuando encabezó la llamada “Protesta de los Trece” contra el gobierno de Alfredo Zayas, lo que le valió por primera vez la cárcel. En el propio año, Villena conoce a Julio Antonio Mella y abraza la doctrina marxista-leninista, compartiendo labores e ideales en la Universidad Popular José Martí, en la Liga Antimperialista de Cuba, en la Liga Anticlerical y en el Partido Comunista.

La huelga de hambre de Julio Antonio Mella en noviembre de 1923 y que casi le cuesta la vida, colocó a Rubén Martínez Villena frente al dictador Gerardo Machado a quien llamó “Asno con garras”, epíteto que lo estigmatizó.

En 1927, Villena ingresa en la Quinta de Dependientes, donde le es diagnosticada la enfermedad que años después le causaría la muerte. Es en este período donde en una polémica con el escritor Jorge Manach escribe: “Yo destrozo mis versos, los regalo, los olvido…”. Ya para entonces, Rubén había cambiado su condición de poeta por la de un revolucionario de acción.

En 1930 viaja Villena a la Unión Soviética para tratarse su enfermedad pulmonar, pero conociendo la situación política de la Isla regresa todavía con fuerzas para ponerse al frente de la Huelga General Obrera que en 1933 derrocó a la dictadura machadista. En septiembre de ese mismo año, al recibir las cenizas de Mella en la capital, Rubén Martínez Villena habla por última vez en público y allí juramenta el compromiso de seguir el ejemplo de Julio Antonio hasta la muerte.

Y la muerte le llegó en la fría madrugada del 16 de enero de 1934. Se apagaba así una vida breve, aunque intensa. De Rubén Martínez Villena nos quedó para siempre el ejemplo de su consagración a una causa justa y nos dejó además sus encendidos versos: “Tengo el impulso torvo y el anhelo sagrado, / de atisbar en la vida mis ensueños de muerto./ !OH!  la pupila insomne y el párpado cerrado…/ Yo dormiré mañana con el párpado abierto”

Hoy 78 años después de su desaparición física, a Rubén Martínez Villena se le recuerda por todo lo que fue en su vida excepcional y que podríamos resumir con dos palabras: VOLCAN Y AURORA. Por lo que sus ideas y simiente continúan irradiando.