Archivo por días: 12/17/2011

Simón Bolívar: El Libertador

Olvidado y pobre, en la Finca San Pedro de Alejandrino, en Santa Marta, Colombia, colmado más de ingratitudes que de gloria, el 17 de diciembre de 1830, a la edad de 47 años, cerró los ojos para siempre y se detuvo el corazón de aquel que fuera el más grande hombre de América: Simón Bolívar, El Libertador.

Había nacido el 24 de julio de 1783, en Caracas, Venezuela. Pequeño y débil, no parecía un hombre hecho para la guerra, pero el amor a su pueblo y a la libertad, elevaron su estatura hasta el infinito y le hizo poderoso el brazo para esgrimir la espada redentora y fuerte la voz para mandar ejércitos libertarios.

De su patria fue arrojado un día por los españoles, pero regresó a ella con 300 héroes y ya su marcha se hizo indetenible. Con su ejército descalzo y semidesnudo cruzó Los Andes y ganó batallas sublimes. Libertó a Venezuela, a Nueva Granada, a Ecuador, a Perú y fundó la nación de Bolivia. Jamás se peleó tanto, ni se peleó mejor en el mundo por la libertad.

Bolívar no defendió con tanto fuego el derecho de los hombres a gobernar por sí mismo, como el derecho de América a ser libre y en ese sentido aglutinó a su alrededor a los hombres de más avanzado pensamiento y amor patrio para los combates por la independencia americana, como fueron Sucre y San Martín.

Fue el primer presidente de su país, Venezuela. Lleno de amargura, viendo como las ambiciones deshacían su obra renunció al poder en 1830 y se retiró a Santa Marta, llevando consigo no más que la pobreza.

Bolívar murió el 17 de diciembre de 1830. A decir de Martí, más de pesar en el corazón que del mal del cuerpo. Murió pobre y olvidado, pero dejó una familia de pueblos. Todos los americanos debemos quererlo como a un padre.

181 años después de su muerte Simón Bolívar sigue presente todos los días en su América, la de la Patagonia al Bravo, por donde su luz se expande para iluminar los caminos de la independencia de sus pueblos y de la unidad de todos como un solo corazón.