Archivo por días: 12/05/2011

Alegría de Pío: bautismo de fuego para los expedicionarios del Granma

Alegría de Pío era en 1956 un punto perdido en la geografía oriental, en medio de un cañaveral perteneciente al entonces central Niquero, cerca de Cabo Cruz, hoy en la actual provincia de Granma.

Hasta ese lugar llegaron los 82 expedicionarios del Yate Granma, después del azaroso desembarco y de dos días de caminatas por terrenos desconocidos con hambre y sed, y perseguidos por el Ejército de Batista.

Al amanecer el día 5 de diciembre, ante el agotamiento físico que presentaba la mayoría de la tropa, se ordenó un alto en un bosquecito relativamente, cerca del monte firme, un lugar nada apropiado para campamento, donde casi todos durmieron en la mañana.

Después, todo volvió a la normalidad: algunos cortaban caña para comer, otros se curaban las lesiones de los pies, varios conversaban entre sí o comían la magra ración del día: medio chorizo con dos galletas.

En eso estaban cuando sonó un disparo y seguidamente un huracán de balas cayó sobre los expedicionarios. La sorpresa fue grande y aunque algunos se aprestaron a resistir, una gran parte trató de escapar de aquel infierno dantesco en que se convirtió en pocos minutos Alegría de Pío.

Fidel trató en un momento de reagrupar a los hombres, pero no pudo hacerlo debido a la confusión reinante y del intenso fuego al que fue sometido el cañaveral, obligando a los expedicionarios a dispersarse, cada cual como pudo. Varios murieron al instante, otros serían asesinados después por las fuerzas del tirano. Sólo un reducido grupo pudo alejarse del lugar, aunque de forma dispersa.

Así fue el bautismo de fuego de los expedicionarios del Granma aquel 5 de diciembre de 1956 en Alegría de Pío. Así comenzó a forjarse el Ejército Rebelde con un reducido grupo de combatientes que escapó al desastre, 12 hombres y 7 armas, que se reagruparían varios días después cuando Fidel exclamara: “Ahora sí ganamos la guerra”, y la historia le dio la razón.