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Liberación de Palma Soriano: El camino abierto hacia Santiago de Cuba

La victoria del Ejército Rebelde en la Batalla de Guisa, el 30 de noviembre de 1958, fue sin dudas, el principio del fín para las tropas del dictador Fulgencio Batista en el Oriente de Cuba y dio paso a la Operación Santiago, para reducir y tomar la ciudad capital de la provincia y el bastión militar más importante del regimen fuera de La Habana.

En los días posteriores al Combate de Guisa y durante el mes de diciembre de 1958, cayeron en poder de los rebeldes las localidades de Jiguaní, Santa Rita, Baire, Contramaestre, El Cobre, San Luis, La Maya, Alto Songo, entre otros sitios, por lo que en la ruta central hacia Santiago de Cuba desde Bayamo, solo quedaban el poblado de Maffo y la ciudad de Palma Soriano.

Es así como el 22 de diciembre de 1958 en el lugar conocido por El Tamarindo, el Comandante en Jefe Fidel Castro, Jefe de la Columna 1 y del Primer Frente se reunió con los jefes del II y III Frentes, Comandantes Raúl Castro y Juan Almeida, respectivamente, para iniciar conjuntamente el cerco en torno a Santiago de Cuba con la toma de la ciudad de Palma Soriano, el reducto más importante del ejército del régimen en esta vía.

El 23 de diciembre un disparo de bazooka contra la Estación de la Policía marcó el inicio de la batalla de Palma, donde en varios puntos de la ciudad se parapetaron importantes fuerzas de la tiranía, lo que provocó que a partir de ese momento se combatiera prácticamente casa por casa y en los edificios que rodeaban el Parque Central.

El ejército de la tiranía se defendió fuertemente, hasta con ametrallamientos y bombardeos aéreos sobre la ciudad, pero no pudo contener el avance impetuoso de las tropas rebeldes, que lo obligó a capitular el 27 de diciembre de 1958 habiéndose ocupado más de 350 armas que sirvieron para reforzar a la guerrilla en su avance hacia Santiago de Cuba.

Cuatro días después de la victoria del Ejército Rebelde en Palma Soriano, el Primero de Enero de 1959 desde esa misma ciudad, el Comandante en Jefe. Fidel Castro llamó al pueblo a defender la victoria popular que traidoramente algunos aliados al tirano en contubernio con la embajada norteamericana pretendían escamotear el triunfo que definitivamente fue proclamado ese mismo día primero, en horas de la noche, en el Parque Céspedes de Santiago de Cuba.

Pascuas sangrientas, triste página de nuestra historia

En diciembre de 1956, hace ahora 55 años, la población de la región norte de la entonces provincia de Oriente, vivió días terribles, cuando a partir del día 24 fueron asesinados 23 revolucionarios de diferentes filiaciones políticas, cuyo objetivo común era luchar por la libertad de Cuba.

Esta matanza a la que el pueblo llamó las Pascuas Sangrientas, fue obra del siniestro coronel Fermín Cowley Gallego, Jefe del Regimiento 8, de Holguín, con el conocimiento y consentimiento del dictador cubano, Fulgencio Batista y del Jefe del Estado Mayor del Ejército, General Francisco Tabernilla.

Los crímenes de las Pascuas Sangrientas se iniciaron el 24 de diciembre cuando un guardajurado asesinó a la salida de la Planta de Níquel de Nicaro, a Rafael Orejón, quien era Jefe del Movimiento 26 de Julio en esa localidad nororiental. Asimismo, el 25 de diciembre fue detenido en una calle de Holguín, el Jefe del Movimiento 26 de Julio en esa ciudad, Pedro Díaz Coello, cuyo cuerpo apareció posteriormente pendiendo de un árbol, con señales de golpes, tortura y una puñalada debajo de las costillas.

Otros revolucionarias que fueron asesinados durante las Pascuas Sangrientas, fueron el militante del Movimiento 26 de Julio en Holguín, Luis Peña; el dirigente del Partido Socialista Popular en esa ciudad, Jesús Feliú Leyva; José Mendoza, fundador del Partido Ortodoxo en el barrio de San Andrés; el líder azucarero del central Marcané, Loynaz Hechavarría; así como el activo militante comunista de Puerto Padre, Alejo Tomás López.

En total los asesinados fueron 23 y el número pudo ser mayor si algunos de los que estaban en la lista negra no hubiesen escapado a tiempo de las manos de los esbirros al no encontrarlos en sus hogares, o porque se encontraban presos y no se les permitió a los soldados sacarlos de las cárceles.

EL sanguinario coronel Fermín Cowley, ejecutor directo de las Pascuas Sangrientas trató de justificar los crímenes en una nota de prensa del Ejército, señalando que los asesinatos habían sido obra de ajustes de cuentas entre el Movimiento 26 de Julio y los Partidos y Organizaciones Políticas de la región.

En los momentos en que la región del norte de la provincia de Oriente se cometían tan macabros crímenes en el otro extremo del territorio en la región sur, el mismo 25 de diciembre de 1956 más de una veintena de expedicionarios del Granma que habían logrado reunirse después del desembarco y del desastre de Alegría de Pío, en el lugar conocido por Purial de Vicana, partían para internarse en el firme de la Sierra Maestra con el Comandante en Jefe Fidel Castro al frente del naciente Ejército Rebelde para luchar por la libertad de Cuba como lo había prometido.