Archivo por meses: Agosto 2011

Histórica orden: invasión hacia occidente

Derrotada la ofensiva de la tiranía contra el Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, la estrategia guerrillera se encaminaba a que sus columnas
avanzaran en todas direcciones hacia el resto del territorio nacional, como lo habían hecho Maceo y Gómez.

En tal sentido, los días 18 y 21 de agosto de 1958, el Comandante en Jefe Fidel Castro, emitía dos históricas órdenes militares: la primera asignaba al Comandante Camilo Cienfuegos la misión de conducir la Columna 2 “Antonio Maceo” hacia Pinar del Río, mientras que la otra encomendaba al Comandante Che Guevara llevar la Columna 8 “Ciro Redondo” hasta Las Villas.

Camilo saldría a cumplir su misión desde “El Salto”, en la Sierra Maestra, el 21 de agosto y su denominación era un homenaje al glorioso guerrero de la independencia que en el siglo XIX había llegado con la tropa invasora mambisa hasta el extremo más occidental de Cuba; en tanto el Che lo haría el 31, con 140 hombres.

El propósito de ambas columnas era, extender la llama insurgente a todo el país y obligar al enemigo a dispersar sus recursos bélicos, propiciar la incorporación de nuevos combatientes, unificar a todos los grupos guerrilleros en la isla y fortalecer el prestigio nacional e internacional del Movimiento Revolucionario Cubano.

No fueron pocas las vicisitudes que afrontaron ambas columnas guerrilleras para cumplir las órdenes de Fidel: hambre, frío, sed, sueño, lluvia, ciclones, ataques aéreos, peligros de todo tipo y numerosos combates contra una fuerza enemiga superior, matizaron casi dos meses y medio de marchas invasoras hacia sus destinos.

Con la llegada de la Columna “Ciro Redondo” a las montañas villaclareñas el 16 de octubre de 1958, tanto la tropa de Camilo como la del Che quedaban instaladas en ese territorio central y comenzaba para ellos la labor política asignada por el Comandante en Jefe. De esa forma, ambos Comandantes habían realizado sendas hazañas tal y como lo hicieran en su tiempo Antonio Maceo y Máximo Gómez.

Al conocer el término de esas misiones Fidel señalaba en carta a Camilo: “no hay palabras con que expresar la alegría, el orgullo y la admiración que he sentido por ustedes.

Con lo que han hecho ya, basta para ganarse un lugar en la historia de Cuba y de las grandes proezas militares”

Mella y Baliño y el Partido de todos los cubanos

Clandestinamente los días 16 y 17 de agosto de 1925 se celebraba en una casa del barrio habanero del Vedado, el Congreso Constitutivo del primer Partido Cominusta de Cuba. La fundación de este partido constituye uno de los acontecimientos más sobresalientes de la historia en la isla caribeña.

Cerca de una veintena de representantes de diversas agrupaciones comunistas del país, asistieron como delegados, entre los cuales se encontraban Carlos Baliño y Julio Antonio Mella, principales inspiradores de este propósito. Allí se decidió laborar intensamente entre los obreros, campesinos, mujeres, jóvenes e intelectuales, para así asegurar la más estrecha vinculación del Partido con las masas.

Baliño y Mella reunían en una sola a dos generaciones de comunistas y revolucionarios, dispuestas a partir de ese momento a desarrollar la lucha de clases por el poder tal y como ocho años atrás lo había hecho el proletariado ruso derrocando al regimen zarista bajo la guía de Vladimir Ilicha Lenin.

Teniendo como doctrina la del marxismo-leninismo, el Partido Comunista de Cuba agrupó en sus filas a obreros, campesinos, estudiantes e intelectuales, hombres y mujeres que a partir de ese momento lucharon con un programa concreto de reivincicaciones, fundamentalmente laborales y sociales, entre las que se encontraban la lucha por las 8 horas de trabajo en los centrales, la prohibición de pagar a los azucareros con vales y fichas, la urbanización de los bateyes, el paso al dominio público de todas las vías de comunicación y la nacionalización de los servicios públicos.

Otro acuerdo importante fue, el de afiliar el Partido Comunista de Cuba a la Internacional Comunista, que había sido fundada por Lenin en 1919, así como constituir la Organización de la Juventud Comunista.

El Congreso constitutivo del Partido Comunista de Cuba, en 1925, eligió un comité central de nueve miembros, entre los que figuraron Carlos Baliño y Julio Antonio Mella, recayendo la secretaría general en el compañero José Miguel Pérez.

La constitución de este primer partido marxista-leninista y la aplicación de esa doctrina a la realidad cubana, permitió que otros hombres y líderes revolucionarios, sentaran las bases de la lucha de nuestro pueblo con dos proyectos: la derrota definitiva del imperialismo y la eliminación de la explotación del hombre por el hombre. Gracias al empeño de aquellos fundadores, el relevo de generaciones futuras hizo realidad tales propósitos.