Dos hombres, dos héroes: Maceo y Che

Quiso la historia que en una misma fecha, 14 de junio, se unieran dos nombres, dos hombres, dos leyendas: Antonio Maceo y Ernesto Guevara de la Serna.

Nacieron en años y siglos distintos: Antonio en 1845; Ernesto en 1928; pero sus vidas, pensamientos y acciones, parecen haber llegado al mundo el mismo día.

Antonio, mulato y pobre, supo tempranamente de que lado estaba el deber y consagró su existencia al propósito de lograr para su pueblo, la libertad y la independencia.

Ernesto, blanco y de origen pequeño-burgués, supo también tempranamente que no había nacido para ser un “ente de sociedad” y rompió desde su juventud con los privilegios que podían haberle otorgado su condición social.

Antonio Maceo se incorporó a la lucha tan pronto conoció de la clarinada del 10 de Octubre de 1868. Por su valentía y heroísmo alcanzó altos grados militares y su Protesta de Baraguá por la traición del Zanjón, le inmortalizó y lo colocó en el más alto sitial de la historia.

Ernesto Guevara no tuvo la oportunidad de irse a una guerra en sus años jóvenes. Pero se fue a recorrer los caminos de América, para conocer en carne propia el drama de nuestro continente sometido a la miseria y la explotación por los poderosos, y conoció la voracidad del imperialismo yanqui.

En MIL 895, el Titán de Bronce, volvió a la guerra, la patria lo necesitaba u no vaciló un instante en brindarles sus servicios, que cumplió con honor y valentía hasta aquel fatídico 7 de diciembre de 1896 en que cayó en San Pedro, después de llevar la guerra hasta el occidente de la Isla, en una hazaña militar sin precedentes para esos tiempos.

De Ernesto Guevara la historia es más reciente. Del Granma a la Sierra se convirtió en el Che del pueblo y ya no detuvo más su acción hasta su caída en Bolivia.

Hoy 14 de junio Maceo y Che andan juntos de las manos. Los 83 años que separaron sus nacimientos parecen no haber transcurrido, porque ambos fueron ejemplo de revolucionarios y su ejemplo es eterno, están aquí junto a nosotros, alentándonos a continuar esta gigantesca leyenda que es continuar la Revolución, la misma que ellos hicieron y por la cual ofrendaron sus vidas.

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