Archivo por meses: Junio 2010

Recordando el 30 de junio de 1957

Cuentan que aquella tarde del domingo 30 de junio de 1957 el sol brillaba intensamente sobre Santiago de Cuba y la elevada temperatura hacía presagiar como siempre un verano caliente en la ciudad.

Pero esa tarde en franca provocación al pueblo de Santiago de Cuba la tiranía batistiana había organizado un mitin politiquero en el Parque Céspedes para hacerle ver a toda la nación que en la ciudad indómita había tranquilidad y que hasta ella no habían llegado los ecos de los recientes combates victoriosos del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra como el del Uvero.

Los revolucionarios del Movimiento 26 de Julio prepararon varias acciones como respuesta a esa afrenta, pero la principal de ellas, la explosión de un petardo en las proximidades de la tribuna del mitin fracasó al ser mojado el artefacto por los bomberos, cuando limpiaban el lugar.

El estallido de esa bomba era precisamente la señal para realizar las demás acciones y al no producirse, un comando encabezado por Josué País en compañía de  se apoderaron de un auto de alquiler y salieron a tirotear las calles de la ciudad, acción que también estaba prevista, pero en dependencia del éxito de la primera.

Dicen que la acción de aquel comando no debió producirse, pero aquellos tres jóvenes quisieron demostrarle a la tiranía que Santiago de Cuba estaba en pie y fueron en busca del combate que le ordenaron sus conciencias y corazones aún a costa de los riesgos que ello suponía.

Perseguidos con saña por varias calles de la ciudad por las fuerzas represivas, la muerte los encontró disparando sus armas como verdaderos revolucionarios. En sus últimos minutos de vida pudieron presentir el final que les esperaba, pero no rehuyeron ese destino y con su inmolación, Santiago y Cuba toda supieron que la Revolución estaba viva.

Los buitres del tirano se regocijaron de sus presas. Se valieron de su superioridad en fuerzas y armas para cazarlos en plena calle. A Floro y a Salvador lo asesinaron en aquel rincón santiaguero de las calles Martí y Crombet, y a Josué lo llevaron gravemente herido en un jeep, pero lo remataron a sangre fría de un disparo en la sien cuando el joven gritaba, ¡Viva Fidel!, ¡Viva la Revolución!

Cada año en esta fecha, los santiagueros llegan hasta el lugar donde cayeron Josué País, Salvador Pascual y Floro Vistel, para entregarles sus flores y su recuerdo y para decirle que la Patria agradecida los recibió aquel 30 de junio de 1957 entre sus brazos, para hacerlos vivir más allá de la muerte en la gloria y en la historia.

¡Felicidades Ramón en tu cumpleaños 47!

Tal vez en la soledad de su celda en la lejana cárcel de Beaumont, en el estado norteamericano de Texas, Ramón Labañino Salazar recibió este día 9 de junio con un poco de nostalgia y tristeza porque la fecha marca el aniversario 47 de su natalicio y tendrá que pasarlo en solitario como lo ha hecho desde hace 10 años.

Pero nostalgia y tristeza son sentimientos propios de los seres humanos y Ramón Labañino no es la excepción y más en un día como este donde quisiera haber despertado con los besos de su padre Holmes Labañino, su esposa Elizabeth y de sus hijas.

Pero Ramón es un héroe y sabe porqué lo tienen encerrado en esa cárcel y en las otras en que ha pasado los últimos 10 años sin que  nada ni nadie haya podido hacerle cambiar su actitud y mucho menos renunciar a los principios por los cuales fue condenado

infamemente por la supuesta justicia norteamericana sometida a los intereses de la mafia cubano-americana como lo está también el gobierno de esa nación.

Y sabe bien Ramón que la celda donde lo tienen encerrado hoy es incapaz de contener el pensamiento y la solidaridad de millones de cubanos y personas honestas en el mundo que en este día comparten junto a él el aniversario 47 de su natalicio.

Lo que si podemos asegurarle y eso cualquier revolucionario lo sabe de sobra que Ramón Labañino Salazar jamás defraudará la confianza de su pueblo y de su familia, n i la de millones de seres que en el mundo han aprendido a quererlo y admirarlo por su valentía, altruismo y capacidad de sacrificio.

Recordemos sólo lo que Ramón dijo en su alegato tras ser condenado: “Si por evitar la muerte de seres humanos inocentes, si por  defender a nuestros dos pueblos del terrorismo, si por evitar una invasión inútil a Cuba se me condena, pues bienvenida sea (…) llevaré el uniforme de recluso con el mismo honor y orgullo con que un soldado lleva sus más preciadas insignias”

¡Felicidades Ramón en tu cumpleaños 47!